Un aperitivo fácil y apetecible. Perfecto para una comida o cena veraniega. Es fresco, es nutritivo (con un buen aporte de proteína) y es ligero, con poquísima grasa. ¿Qué más se puede pedir?
El esfuerzo que conlleva es mínimo, poco más que picar los ingredientes y hacer el aliño. Y tiene ese toque cosmopolita de las cocinas viajadas –en este caso la cocina nikkei peruana– pero traída al Mediterráneo.
El pepino y el cilantro son refrescante, el pimiento y la cebolla le dan un punto de crujiente que gusta mucho, y no falta el toque picante de la guindilla fresca, que puedes moderar a tu antojo, incluso prescindiendo de ella o cambiándola por una piparra encurtida, por ejemplo. Una receta que puedes adaptar a tu gusto, añadiendo ingredientes (por ejemplo aceitunas negras, o perejil en vez de cilantro; aunque no quede igual refrescante), o suprimiendo otros que no te gusten (quizás no eres de soja; cámbialo por sal).
Incluso si no tienes lubina puedes hacerlo con corvina, que le va muy bien. O salmón.
Pero prueba la receta que te propongo, esta especie de cebiche en versión aperitivo. Es muy versátil, está rica y puedes dejarla previamente preparada con antelación. Eso sí, controla la acidez del limón (no te pases, el cítrico cuece el pescado y se puede quedar muy hecho) y no lo sirvas excesivamente frío. Ánimate a hacerla un día que tengas invitados en casa, y ya verás. ¡Qué disfrutes!
Cómo preparar la receta de las “tartaletas de lubina acebichada”
Ingredientes
Para 4 personas
• 1 lomo de lubina limpio de piel y espinas
• ½ pepino limpio de piel y semillas
• 1 cebolleta
• ½ pimiento tojo
• ½ aguacate
• ½ cebolla roja
• 1 guindilla roja fresca
• 1 ramillete de cilantro
• 1 limón (usaremos piel y zumo)
• 200 ml. de aceite de oliva virgen extra
• 20 ml de vinagre de Jerez
• Salsa de soja
• Sal
• 10-12 tartaletas de masa quebrada o pâte brisée (las venden en supermercados)
Elaboración
Pedirle al pescadero que nos limpie la lubina en lomos, sin piel ni espinas. Ya en casa, cortarla en cubitos regulares, lo más pequeños posibles. Picar las verduras (excepto la cebolla roja) en brunoise, es decir, en cortes mínimos, uniformes (lo mejor es hacer tiras pequeñas y luego esas tiras en daditos). Mezclar las verduras con la lubina.
Cortar la cebolla roja en tiras muy finas (juliana) y la guindilla roja fresca en rodajitas. Colocar ambas en un bol, aliñar con la mitad del aceite y el vinagre(para encurtirlas). Dejar macerar y meter en el frigorífico.
Lavar el limón y retirar la piel amarilla con un pelador, procurando no cortar el albedo, la parte lanca, que amarga. Cortar la piel en tiras muy finas. Con el resto del limón exprimirlo para obtener el zumo. Picar el cilantro, añadir las tiras de limón y agregar sobre la lubina. Incorporar la otra mitad del aove y el zumo de limón, una cucharadita de soja y mezclar bien. Verter todo este aliño sobre la lubina con verduras reservada. Probar y ver si le falta sal (puede añadirse o bien agregar un poco más de soja) y cómo está de acidez y aceite, dejando al gusto.
Meter en el frigorífico un buen rato antes del montaje del plato para que refresque.
Emplatado
Rellenar las tartaletas con la lubina acebichada. Decoramos con la cebolla y la guindilla que teníamos encurtidas, montar en un plato bonito y servir inmediatamente, ya que el pescado al estar en una base algo líquida puede humedecer las tartaletas, reblandeciéndolas y estropeando el resultado final.



